domingo, 7 de marzo de 2010

El Rey está desnudo// Vaclav Havel

Disurso de Vaclav Havel en la Universidad Internacional de la Florida,
dirigido a los ciudadanos cubanos.
Florida, 25 de Septiembre de 2002
Señor Presidente,
Distinguidos invitados,
Señoras y Señores,
Ciudadanos de Cuba que nos oyen,
Por primera vez en mi vida estoy en la Florida y, al mismo tiempo, es el último estado de los Estados Unidos de América y del continente americano que visito en mi cargo de Presidente de mi país. Soy yo quien ha elegido la Florida y lo hice para saludar, desde aquí, a todos los cubanos, es decir, a los que viven aquí y también a los que tienen su casa en la Isla.
Toda persona moderna y de pensamiento libre siente o debería sentir solidaridad con todos aquellos a quienes se impide vivir en su patria o visitarla libremente, y también con los que se ven obligados a vivir en ella en permanente miedo, y con los que no pueden salir y luego regresar a ella con toda normalidad.
Sin embargo, hay personas que por principio deberían sentir esa solidaridad con mayor intensidad que otros. Me refiero a los que hemos conocido en nuestras propias carnes la fuerza de la vida en un sistema totalitario de corte comunista o a los que intentamos incluso presentar resistencia a ese sistema y al mismo tiempo tuvimos la oportunidad de conocer la gran importancia que tenía la solidaridad y la ayuda de personas de países más libres.
Pienso que uno de los instrumentos más diabólicos del avasallamiento de los unos y del embelesamiento de los otros es el especial lenguaje comunista. Es un lenguaje lleno de señuelos, esquemas ideológicos, flores retóricas y estereotipos idiomáticos; un lenguaje capaz, por una parte, de maravillar enormemente a las personas que no hayan descubierto su falsedad o a las que no hayan tenido que vivir en ese mundo manipulado por ese lenguaje, y, al mismo tiempo, un lenguaje capaz de despertar en otras personas el miedo y el terror, obligándolas a disimular permanentemente.
También en mi país hubo generaciones enteras de personas que se dejaron desorientar por ese lenguaje lleno de bonitas palabras sobre la justicia, la paz, la necesidad de luchar contra los que, supuestamente en interés de las fuerzas del mal, se oponen al poder que utiliza ese lenguaje.
La gran ventaja de ese lenguaje es que todo está enlazado en firmes acoplamientos mutuos de un sistema cerrado de dogmas que excluyen todo lo que no encaja en él. Cualquier idea un tanto original o independiente, igual que la propia palabra que no se utiliza en el lenguaje oficial, se encasilla en la correspondiente categoría de subversión ideológica, incluso antes de ser pronunciada. La red de dogmas que justifican cualquier arbitrariedad del poder suele tener la forma de una utopía, es decir, la de una construcción artificial del mundo que contiene en sí, automáticamente, toda una gama de razones de por qué es preciso oprimir, prohibir o aniquilar cualquier cosa que rompa con los moldes o que sobresalga, y, todo ello, en aras de un futuro más feliz.
Es cómodo aceptar este lenguaje, creer en él o por lo menos amoldarse a él. Es muy difícil mantenerse firme, por mucho que esté cien veces presente el sentido común, pues eso significa rebelarse contra el lenguaje del poder o simplemente no emplearlo. El sistema de persecuciones, prohibiciones, denunciantes, elecciones de participación obligatoria, delación, censura, sistema al que siguen los campos de concentración, va envuelto en un hermoso lenguaje que no vacila en denominar a la esclavitud una forma superior de libertad, al pensamiento independiente una servidumbre al imperialismo, al espíritu de iniciativa humana una depauperación de los otros y a los derechos humanos un invento de la burguesía.
La experiencia de mi país es simple: cuando se ahonda la crisis interna del sistema totalitario hasta el punto en que es evidente para todos, y cuando un número cada vez mayor de personas logra emplear su propio lenguaje y rechazar el lenguaje charlatán y mentiroso del poder, la libertad se encuentra sorprendentemente cerca, incluso a corto alcance. Y de repente salta a la vista que el "rey está desnudo" y el misterioso resplandor de la palabra libre y del comportamiento libre son mucho más fuertes que el más poderoso ejército, que la policía, que las estructuras de las organizaciones del partido o del máximo poder de la economía gestionada centralmente y centralmente destruida, y de los medios de comunicación centralmente avasallados, los principales cultivadores del lenguaje mentiroso de la utopía oficial.
Nuestro mundo, en su conjunto, no se encuentra en buen estado y avanza por un derrotero muy ambiguo. Empero, esto no quiere decir que tengamos el derecho de abandonar la libre y culta reflexión y reemplazarla por un conjunto de utópicas frases hechas. Con ello no mejoraríamos el mundo, sino que seguiríamos empeorándolo. Significa, por el contrario, que debemos hacer más por nuestra propia libertad y por la de los demás.
Deseo a todos los cubanos una vida en libertad, alegría por la independencia y prosperidad.
¡Deseo que se conceda el Premio Nobel de la Paz a Oswaldo Payá Sardiñas, gran luchador por los derechos humanos en Cuba, y que ese premio refuerce el valor de todos los cubanos para resistir sin violencia al régimen violento!

Les agradezco su presencia y su atención.

sábado, 6 de marzo de 2010

Focus 29

Estos son los municipios donde debemos enfocar el esfuerzo, calidad de candidatos y la plata. Los otros o ya estan "ganados"(igual no debemos dormirnos) o estan muy cuesta arriba (no implica abandonarlos). Lo que implica es que debemos darle prioridad a estos circuitos. Con estos se puede lograr la mayoria, es donde se hara la diferencia.
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Este fue un trabajo del Grupo La Colina que llego a nuestras manos y quisimos promoverlo. Esta basado en los resultados de las elecciones regionales del 2008.

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Circuitos Accesibles (Diferencia menor a 6% en 2008) senalados con (*) y circuitos Posibles (Diferencia entre 6% y 10%) los otros senalados en este post.
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-Anzoategui
1*: Cantaura-Sur
2: Anaco
3: Piritu
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-Aragua
1*: Maracay
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-Barinas
1: Sta Barbara
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- Bolivar
1: Cd Bolivar
2: Pto Ordaz-San Felix
3: Upata-El Callao
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-Carabobo
2: San Joaquin-Guacara
5: Valencia (Sta Rosa)
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-Distrito Capital
2: 23 de Enero
4: Valle-Coche
5: Antimano-Caricuao
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-Falcon
2: Pto Fijo
3: Coro
4: Tucacas
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-Lara
1:Barquisimeto (Union, Cuji)
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- Merida
1: El Vigia-Tovar
4*: Ejido-Sur
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- Nva Esparta
*: Macanao
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-Tachira
1*: San Antonio-Rubio
3: La Grita
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-Yaracuy
3*: San Felipe
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-Zulia
1*: Machique
4: Maracaibo (PIV, VP, ABR)
8*: San Isidro
9*: San Francisco
10*: Sta Rita-Cabimas
12*: Colon
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Disculpen la ausencia de acentos, el teclado no esta en castellano.

TSJ o veneno positivista

Juan Miguel Matheus


Hugo Chávez no es justiciable. Ni siquiera cabe amagar con un antejuicio de mérito en su contra. Quien lo intente puede ir a la cárcel. Así lo declaró la Sala Plena del TSJ en una inefable sentencia. Todos sabemos que sobran razones para condenar a Chávez. De hecho, cuando su régimen caiga, ése será uno de los temas centrales de la transición democrática. Pero "por ahora" está blindado. El máximo tribunal de la República Bolivariana lo vacunó contra la justicia.
La posibilidad de enjuiciar al Presidente es uno de los símbolos republicanos más poderosos. No se trata de una mera previsión constitucional. Es la máxima expresión de la sumisión del poder al derecho, que caracteriza a las democracias constitucionales. Todo poder es justiciable. A pesar de la importancia de su investidura, ningún ciudadano puede ser sustraído del imperio de las leyes. De ese modo se garantizan la libertad política, los derechos fundamentales y la supremacía de la Constitución. Un Estado de Derecho deja de serlo cuando en él se enquistan estructuras que privilegian la inmunidad del poder y el despliegue de la arbitrariedad.
Entre nosotros se ha enquistado una estructura de esa naturaleza. Su savia es un veneno positivista que sacrifica la justicia a las formas y procedimientos. El contenido de los actos jurídicos ya no importa. Tampoco su conformidad o no con la Constitución. Lo relevante es que emanen de los poderes del Estado y sean ejecutados. Aquí aparece el TSJ. Su rol dentro de la arquitectura del régimen es simular el cumplimiento de las formas jurídicas. Se encarga de manipular la Constitución y las leyes con una única finalidad: alcanzarle a Hugo Chávez la inmunidad de su poder arbitrario.
Pero lo más tóxico del veneno positivista producido por el TSJ es que la voluntad sustituye a la razón como la medida del orden en la convivencia política. Reduce las relaciones humanas a tensiones de poder. Termina ocurriendo que justicia no es lo que indica el orden moral sino lo que conviene al más poderoso; lo cual, concretado en la realidad venezolana, se traduce en que justicia es lo que conviene a Hugo Chávez. Nada más. Por eso es imposible ganarle un pleito al régimen en algún tribunal de la República Bolivariana y por eso el Presidente no es un ciudadano justiciable.
Afortunadamente, en estas circunstancias, el TSJ no tiene la última palabra en materia de justicia. Lo justo y lo injusto no dependen de los argumentos de sus magistrados. Dependen de la verdad en sentido objetivo, del orden moral. En ello nada tiene que ver lo que convenga al poder de Hugo Chávez. La estructura de veneno positivista caerá. Entonces emergerá la auténtica justicia. La República se desintoxicará. Recobraremos la paz social y la tranquilidad volverá al espíritu de los venezolanos. Mientras tanto salgamos del actual juego de mentiras. Llamemos las cosas por su nombre: justicia a lo justo e injusticia a lo injusto.
Twitter: @JuanMMatheus

Esteban constitucionalista

Juan Miguel Matheus

Esteban está revelando su faceta de constitucionalista. Semana tras semana advierte que "el proceso constituyente de 1999 no ha concluido". Discreta, pero testarudamente muestra que de un momento a otro lo constitucional podría convertirse en el foco de sus afanes. Eso merece atención. El hecho de que sus afirmaciones hayan pasado casi inadvertidas no las hace inofensivas. Todo lo contrario. Por su naturaleza y por la materia a la cual se refieren son altamente dañinas. Son, en realidad, una amenaza. Conociéndolo, su ejecución es cuestión de tiempo y oportunidad.

La idea central del proceso de 1999 fue la supraconstitucionalidad del poder constituyente. Al pueblo (poder constituyente) se le subordinan permanentemente tanto las instituciones republicanas (poder constituido) como la propia Constitución. En criollo eso quiere decir que el pueblo hace lo que le da la gana, cuando le da la gana, con la AN, el Presidente, el TSJ, el CNE, el Poder Moral y el texto constitucional. Puede desbaratar el orden republicano a su antojo. Como diría Luis Castro Leiva, el soberano está en capacidad de "manducarse la República y formar, en un acto de participación política instantánea, una guarapita cívica".

La amenaza de Esteban significa, entonces, que el pueblo bolivariano está presto a manducarse las ruinas del orden republicano. Aguarda el llamado de la historia para devorar su propia creación: la Constitución de 1999. Asamblea Nacional Constituyente, enmienda o reforma. No importa. Cualquier cosa puede ocurrir. Es la misma espada de Damocles que pende sobre el pescuezo de nuestra convivencia política desde hace once años. ¿Y por qué el pueblo querría devorar su propia criatura? Porque Esteban lo desea. Conviene a la salud de su régimen. Allí estriba, precisamente, la maldad de la supraconstitucionalidad del poder constituyente. No es más que un artificio aprovechado por los juristas del terror para arropar con legitimidad democrática la voluntad totalitaria de Esteban. Pero todos sabemos que es Esteban y sólo Esteban el único que pisotea las instituciones republicanas y la Constitución para imponer sus designios de dominación total en Venezuela.

El antídoto al veneno del Esteban constitucionalista es una sana teoría de la Constitución, que ponga al pueblo en su sitio. Esteban no es el pueblo ni se identifica con éste. Ni siquiera es su voz. El pueblo, incluso correctamente entendido, es limitado. No es todopoderoso. Debe autolimitarse a través del respeto a los valores y principios que se ha dado a sí mismo en la Constitución. A Venezuela no volverá la República si alcahueteamos que, bajo la manipulación de Esteban y en nombre de la entelequia de la democracia participativa y protagónica, el pueblo sea infiel consigo mismo. La inculturación de la Constitución -hacerla vida en ciudadanos e instituciones- es una tarea pendiente. Eso vendrá. Aprenderemos a propósito de Esteban.

Twitter: @JuanMMatheus

La talanquera

Juan Miguel Matheus

La semana pasada Esteban ordenó a los diputados de la AN crear un instrumental jurídico para castigar a los parlamentarios oficialistas que "salten la talanquera". En realidad los mandó a cavar sus propias tumbas. Los puso a confeccionar urnas. Y lo hizo, como es habitual, sin pudor ni disimulo. Ese es el trato que merecen los traidores del "sueño de Bolívar", fuente de la moral revolucionaria. La jugada le sale redonda, además, porque ese instrumental implica un endurecimiento de la disciplina parlamentaria, que también será útil para neutralizar a los diputados de oposición en la próxima Legislatura.
Como suele ocurrir, el capricho de Esteban atropella la Constitución. Esta establece que los diputados no están "sujetos a mandatos ni instrucciones, sino sólo a su conciencia" (Art. 201). Esa norma recoge el principio de libertad de conciencia del parlamentario engendrado por Edmund Burke. Los representantes de la nación -dice el irlandés en su Discurso a los electores de Bristol- no deben sacrificar sus votos ni opiniones a mandatos provenientes del electorado, ni de ningún hombre ni de ningún grupo de hombres, cuando dichos mandatos sean contrarios a la razón, a la conciencia o al interés general. Un diputado traiciona la dignidad del oficio parlamentario y traiciona a la nación si actúa en contra de sus convicciones con el fin de congraciarse con aquellos de quienes depende su curul: el electorado, un partido o, en este caso, Esteban.
Entre los parlamentarios oficialistas hay muchos que siempre renunciarán a sus convicciones para mantenerse en la AN. Con eso preservan lo que Hannah Arendt denominó estatus de miembro del partido, que en un totalitarismo trae consigo alguna migaja de poder, riquezas y, lo más importante, el beneplácito del líder totalitario. También hay muchos otros enfrentando la "tentación" de seguir los dictados de la razón y actuar libremente, como los seres humanos. Así parece sugerirlo la reciente ola de renuncias en el Gabinete y el advenimiento de los ministros policamburistas.
Tanto a los primeros como a los segundos Esteban les reparte la misma medicina: terror. La talanquera simboliza el terror. En clave totalitaria representa prisión moral, esclavitud. Él sabe que su régimen se mantiene por el miedo y que quienes más sufren el miedo son los hijos de la revolución, especialmente su anillo más cercano. Por eso les muestra la fuerza de su poder omnímodo para acrecentar en ellos la zozobra del miedo. Los amedrenta enseñándoles las desgracias que sufrirían si saltan la talanquera.
Pero más allá de la talanquera, al otro lado suyo, se encuentra la libertad. Saltar la talanquera significa destruir el miedo. Es salir a la búsqueda de la conciencia para recuperar la libertad perdida. Saltar la talanquera supone, a pesar de los alaridos de Esteban y del daño que éste pueda causar, ganar el camino del servicio a la patria, reconciliarse con Venezuela.

Twitter: @JuanMMatheus

viernes, 26 de febrero de 2010

Descifrando el Rompecabezas 2: Elefantes Mirandinos


Como era de esperarse, han comenzado las peleas opositoras improductivas, y digo improductivas, porque se salen del foco de estas elecciones: ganar los 29 municipios “swing” (proyectando las últimas elecciones).  Está claro que lo que ocurra el 26S no dependerá de si María Corina Machado llegue por el Papaya, por buena candidata que sea.  ¡Es que si somos minoría, no importa la calidad de los candidatos!  Por esta razón, los buenos candidatos son los que deben darse cuenta, y lanzarse por donde la batalla es difícil, pero posible.  Más adelante iremos hablando de estos 29 municipios, y cómo hacer para ganarlos.
Volviendo a las peleas improductivas.  Un proverbio chino decía que cuando dos elefantes pelean, el único que sufre es la grama.  Yo digo: Cuando Enrique Mendoza y Julio Borges pelean, el único que sufre es el país.   No conozco a Enrique Mendoza personalmente, pero según me ha contado mucha gente de Petare, y el propio Carlos Ocariz (trabajo años con Mendoza), Enrique es un tipo trabajador, pateador de calle, y que su labor ha sido crucial en la composición actual de Miranda.  Por otro lado, conozco a Julio, y no solo me identifico muy de cerca ideológicamente y personalmente, sino que es uno de los pocos candidatos opositores que tienen fuerte llegada popular (regionalizada).  Tanto Julio como Enrique son grandes individualidades en la oposición, y cada uno tiene un trabajo particular valioso, con la diferencia que Julio es un constructor de partido que tiene equipo y construye equipo, y Enrique es más un trabajo individual.
Me decepciona que los dos se estén peleando por el primer puesto en la lista de Miranda.  En primer lugar, en Miranda van a salir dos diputados por lista seguros, así que la pelea es dañina y solo responde a ganas de pelear entre sí, perdiendo el foco final.  Por otro lado me decepciona que estos excelentes candidatos se lancen por escaños tan fáciles, dada la escasez de candidatos en circuitos nominales de Miranda.  Por ejemplo, tanto William Ojeda como Juan Carlos Caldera son pésimos candidatos, y ninguno debería ser el uninominal por Petare.  Por otro lado, en el circuito Plaza-Zamora-Caucaguita-La Dolorita, se necesitan líderes fuertes y con reconocimiento.  Al ser un circuito tan grande y poblado, no va a servir un candidato local desconocido (he oído que el candidato de PJ será un tal Blandin que venía de UNT y es de Caucaguita).
De este juego trancao se desprende mi propuesta: Enrique Mendoza se debe lanzar por Plaza/Zamora uninominal.  Julio Borges se debe lanzar por Petare, donde ya fue diputado en el pasado, y donde lo quiere mucho la gente, incluso desde la época del programa de TV.  William Ojeda y Juan Carlos Caldera se meten por la lista de suplentes de presos políticos.  De esta manera, un voto opositor en Miranda es un voto por los presos políticos.  Finalmente, en Los Salias-Guaicaipuro-Carrizal, Yon Goicoechea debe seguir pidiendo primarias, donde no creo que nadie le gane. 
Seguiremos viendo los acontecimientos, pero como opositores nos toca decirle a cada elefante que SEA VARON, y se lancen nominales.  Si siguen peleándose entre sí por la lista, tendremos Chávez pa’ rato.

lunes, 8 de febrero de 2010

Socialismo vs libertad

Paúl Elguezabal

Este es un mensaje para los trabajadores de las empresas “expropiables”, que básicamente son todas. Todos sabemos que donde se respete la propiedad privada habrá más inversión extranjera y nacional, lo cual crea empleos y progreso. Sin embargo, al Gobierno lo único que le interesa es tener control sobre nosotros, no la prosperidad. El socialismo no permite hombres libres y tiene un solo propietario.

Cuando leemos que “Venezuela ahora es de todos” nos preguntamos quién será ese señor “todos” que se quiere adueñar del país. Por ejemplo: los trabajadores de las empresas básicas expropiadas en Guayana, que creían que serían dueños de las empresas, ahora han perdido calidad de vida y libertad sindical desde que el señor “todos” es el dueño. Amigos que trabajan en instancias del Gobierno cuentan como cada vez que al señor “todos” le provoca tienen que ir a Caracas a marchar porque si no están botados, debiendo para ello dejar a la familia y perdiendo su tiempo de descanso. Estudiantes de una universidad gobiernera fueron botados porque protestaban por el cierre de un canal que al señor “todos” no le gustaba. Trabajadoras de la Gobernación de Sucre fueron despedidas por no querer inscribirse en el partido del señor “todos”. Cooperativas o empresas sociales son ayudadas sólo mientras le son fieles al jefe, al señor “todos”. Después de ver estos casos, ¿son libres quienes dependen de este Gobierno de hacer lo que crean mejor? Pues no. Al final siempre dependen de la voluntad del señor “todos”.

Este socialismo que nos quieren imponer nos convertirá en esclavos del señor “todos”, dado el continuo empeño de acabar con los empleadores privados para que dependamos exclusivamente del Gobierno. Entonces no podrás decir que piensas distinto sin ser botado. No podrás acusar a tu jefe ante un juez por no pagarte lo que corresponde, porque el que pone al juez y a tu jefe es el mismo, el señor “todos”. No podrás renunciar al jefe porque al final siempre tendrás el mismo, el Único, el que te impondrá siempre las mismas condiciones de “lealtad”.

No debemos jugar a la expropiación creyendo en promesas falsas, porque sabemos que nos espera la esclavitud socialista. Esto no implica ceder en las justas reivindicaciones laborales y reclamos a nuestros patronos. Nuestros jefes no son perfectos, pero al final siempre tienes la opción de otro trabajo con otro jefe. En el socialismo al que nos llevan no. Es mejor un mal jefe, con un Estado que te defienda con jueces, que ser esclavo del señor “todos”.

Paulelguezabalm@yahoo.com @PaulElguezabal (en twitter)